
Los grandes hábitos y la filosofía de Li Ka-shing (1928.7.29–)
Li Ka-shing es uno de los empresarios más respetados de Hong Kong y un multimillonario hecho a sí mismo, admirado no solo en Asia sino en todo el mundo. Nacido en la China continental, perdió a su padre en medio de la guerra y la pobreza, y a los doce años tuvo que asumir la responsabilidad de mantener a su familia. Abandonó la escuela y comenzó a trabajar en fábricas para sobrevivir, forjando desde muy joven una vida basada en la constancia y la paciencia.
Su día comienza a las cinco de la mañana. En el silencio de la madrugada lee para ordenar sus pensamientos y reflexionar sobre el mundo, y a las seis realiza jogging o estiramientos para fortalecer el cuerpo. Luego revisa su planificación diaria y cumple fielmente con una rutina estricta. Él suele decir que “la gestión del tiempo es un activo más valioso que cualquier talento”, y ha controlado su vida entera bajo esa convicción.
En sus inicios tuvo éxito en la industria del plástico, y más tarde amplió sus negocios a los sectores inmobiliario, de telecomunicaciones, puertos y energía, acumulando una enorme fortuna. Sin embargo, para Li Ka-shing la riqueza nunca fue un fin en sí mismo, sino un medio. Siempre ha sostenido que “la riqueza no debe dañar a las personas y, al final, debe devolverse a la sociedad”, expresando así su firme voluntad de contribuir al bien común a través de la empresa.
En las reuniones prioriza escuchar antes que hablar y mantiene el hábito constante de tomar notas. Es conocido por prestar atención a las propuestas de los empleados jóvenes. Como él mismo afirma, “solo quien sigue aprendiendo puede perdurar”, y nunca ha dejado de estudiar los cambios tecnológicos y sociales, incluso en la vejez. Siempre vestido con traje impecable y con una actitud respetuosa, su forma de tratar a los demás se ha convertido en un ejemplo para muchos.
Comida favorita y estilo de alimentación
Los hábitos alimenticios de Li Ka-shing se caracterizan por la simplicidad y la moderación extrema. Come tres veces al día a horarios regulares, pero en pequeñas cantidades. Evita los alimentos grasos o muy condimentados, y prefiere una dieta basada en verduras y pescado. Rara vez consume azúcar refinada o harina blanca, y mantiene la costumbre de beber té negro envejecido mientras come con calma.
Durante las comidas conserva una actitud serena y disciplinada. Mantiene alejados el televisor y el teléfono móvil, mastica lentamente y se concentra en el acto de comer. Él afirma que “la comida no es solo para llenar el estómago, sino un ritual para entrenar el cuerpo y la mente”. Salvo cuando come con la familia o amigos cercanos, suele hacerlo solo y en silencio, utilizando ese tiempo para ordenar sus pensamientos.
También valora la estética de la comida. Incluso un simple cuenco de gachas debe tener equilibrio en el color y un sabor suave. En ocasiones cocina personalmente. Convencido de que la calidad de la alimentación está ligada a la calidad de vida, busca la verdadera abundancia dentro de la sencillez. Esta elección no responde solo a la salud, sino a una filosofía que impregna toda su vida.
Amor y filosofía de las relaciones humanas
Li Ka-shing es conocido por su profundo amor hacia la familia. Compartió toda su vida con su esposa y, incluso tras su fallecimiento, ha expresado con frecuencia su añoranza por ella. En la educación de sus hijos, priorizó la confianza y el consejo por encima de la intervención directa, animando a sus dos hijos a aprender la gestión empresarial a su propio ritmo.
Creía que transmitir una filosofía de vida y un sentido de responsabilidad era más importante que heredar riqueza. De hecho, ya ha donado una parte significativa de su fortuna a la sociedad y ha insistido ante sus hijos en que “el papel de los padres es ayudar a los hijos a recorrer su propio camino”. Esta actitud se refleja de forma coherente en todas sus relaciones humanas.
En los negocios tampoco pierde la calidez humana. Incluso antes de cerrar grandes contratos, suele interesarse primero por la salud o la familia de la otra parte, un gesto que le ha valido la confianza de numerosos socios. Repite con frecuencia: “Si la otra parte no gana, yo tampoco gano”, y persigue relaciones basadas en el beneficio mutuo y la confianza duradera.
Lecciones que podemos aprender
La vida de Li Ka-shing se asemeja a una flor de loto que florece en medio de aguas turbulentas. Nunca perdió la esperanza en circunstancias desesperadas y, con una filosofía sólida y una práctica constante, llegó a convertirse en un empresario de talla mundial. Su historia nos enseña, ante todo, el poder de la constancia.
Nunca perdió la humildad. Se define a sí mismo como “una persona afortunada” y ha tratado de devolver esa fortuna a la sociedad de manera constante. Su convicción de que el éxito no consiste en dominar a otros, sino en guiar a muchos hacia adelante, sigue resonando profundamente hoy en día.
Li Ka-shing no es solo el nombre de un hombre rico, sino un símbolo de liderazgo con principios. Su camino nos recuerda que el verdadero éxito reside, en última instancia, en no perder la humanidad.