
Bernard Arnault (5 de marzo de 1949~) Presidente del grupo LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy)
Los grandes hábitos de los más ricos del mundo
Bernard Arnault es un destacado empresario francés y presidente del grupo LVMH, el conglomerado de lujo más grande del mundo. Es una de las figuras más influyentes del panorama empresarial global y posee más de 75 marcas de prestigio que abarcan moda, vinos, cosméticos, relojes y joyería. Desde temprana edad mostró una inteligencia excepcional, destacándose en matemáticas y razonamiento lógico. Después de graduarse en la prestigiosa École Polytechnique, tomó el control de la empresa familiar, la revitalizó y sentó así las bases de su carrera como empresario.
Su rutina diaria es estricta y meticulosamente organizada. Se levanta a las seis de la mañana, lee el periódico para entender las tendencias del mundo y, después del desayuno, se dirige directamente a su oficina para asistir a reuniones y recibir informes. A pesar de tener una agenda siempre llena, nunca descuida sus pasiones personales: el arte, la arquitectura y la música clásica. Arnault suele decir: “El éxito consiste en no pasar por alto los detalles.” Fiel a esa creencia, supervisa personalmente la publicidad, el diseño de las tiendas y las líneas de productos de cada marca, asegurando la perfección en cada aspecto.
Para él, el dinero no es solo un medio, sino un recurso para crear belleza y cultura. Es célebre su frase: “El lujo es un arte cuyo valor no cambia con el tiempo.” A través de LVMH, Bernard Arnault sigue difundiendo la cultura del lujo como una forma de arte, contribuyendo a elevar la elegancia y la creatividad en todo el mundo.
Comidas favoritas y filosofía gastronómica – La actitud de un gourmet disciplinado
Bernard Arnault es conocido por su amor hacia el vino de alta calidad y la refinada cocina francesa. Sin embargo, más que un amante del lujo, se le considera un “gourmet disciplinado.” Nunca llega tarde a una comida y tiene la costumbre de saborear el tiempo lentamente, como si degustara una copa de vino fino.
En su mesa suelen estar presentes los vinos de Burdeos o el champán de su propia marca, Dom Pérignon, acompañados de platos preparados por chefs galardonados con estrellas Michelin. A pesar de la sofisticación de sus comidas, nunca come en exceso ni exhibe ostentación; en su lugar, disfruta del arte y la elegancia que se esconden en una comida bien presentada.
Su manera de comer refleja perfectamente su filosofía de marca: la verdadera elegancia no está en la ostentación, sino en la “refinación natural.” Incluso en la mesa, practica su creencia de que “el lujo está en los detalles.” Cada gesto, desde la presentación del plato hasta el ritmo de la conversación, refleja la misma precisión y sensibilidad artística que caracterizan su liderazgo.
Amor y filosofía de las relaciones humanas – El afecto familiar con elegancia
Bernard Arnault es conocido por su profundo amor hacia su familia. La mayoría de sus hijos ocupa hoy cargos importantes dentro del grupo LVMH, donde él busca inculcarles valores de responsabilidad, disciplina y una visión a largo plazo. Su hijo mayor, Antoine Arnault, ha sido CEO de Berluti, mientras que su hija Delphine Arnault ocupa el cargo de vicepresidenta en Louis Vuitton.
En lugar de ofrecer un amor sin condiciones, Arnault enfatiza la “libertad con responsabilidad.” Incluso dentro de la empresa, evita dar tratos preferenciales a sus hijos y garantiza que sean evaluados por su desempeño y capacidad. Su relación con su esposa se basa en la elegancia, la estabilidad y la confianza mutua. Evita que las emociones personales influyan en las decisiones profesionales, manteniendo siempre un equilibrio digno y coherente. Quienes lo rodean lo describen como “un líder frío, pero en quien se puede confiar plenamente,” admirado por su prudencia, empatía y sentido del deber.
Lecciones que podemos aprender
La riqueza de Bernard Arnault no proviene únicamente del tamaño de su patrimonio, sino de su sentido del gusto y su visión artística. Su atención al detalle, su filosofía de vida cotidiana y su compromiso con la familia y la responsabilidad como líder muestran una forma más profunda de éxito.
Quizás no exista la riqueza perfecta bajo el sol, pero la vida de Arnault nos enseña que el verdadero éxito no se construye con lo visible, sino con la dedicación, el esfuerzo y la integridad que no se ven. Esa devoción silenciosa a la excelencia es lo que hace que su vida sea noble, elegante y verdaderamente duradera.